El escribir es parte de la formación de los estudiosos de las Ciencias Sociales. Eso y leer son tan esenciales en nosotros como lo es abrir cadáveres a los médicos (y no doctores como insisten en decirles) y como lo es ponerse a discutir a los de derecho (es broma)...
Además he de confesar que ya tenía metido el gusanito de escribir (sin albur), dando como resultado que me dedicara en cuerpo y alma a relatar, en mi idioma, mis aventuras, complejos, traumas, inventos y hasta mis fantasías (no las sexuales porque me da pena)
Como se podrán dar cuenta, escribir para mí se ha convertido en una coqueta válvula de escape para la presión que suelo reunir de vez en cuando, una catarsis para el desamor (si... yo también paso de vez en cuando por ahí) y sobre todo una manera práctica de inmortalizarme.
Exacto: Yo, como muchas personas, soy egocéntrico. Y nada más saludable para ese egocentrismo que inmortalizarme por medio de lo que escribo...
Porque podría cambiar al país, podría contender en las elecciones y perder de manera tal que me de muchísimo coraje y me ponga a gritar a voz en cuello que todo es un complot como lo hizo el ahora llamado AMLO, podría mantener conversaciones con el rey de la mezclilla tal y como lo ilustró el gobernador Marín, alias "el Gober Precioso", podría dirigir a la selección mexicana para jugar como nunca y perder como siempre tal y como lo hizo el siempre amable Hugo Sánchez, podría ser el secretario del Peje, robar mucho dinero y que me metan a la cárcel como a Bejarano e incluso podría ganar las elecciones, traer un gabinete de mucho peso (léase Cartens), tomaría protesta como presidente en unos minutos mientras el presidente anterior se ríe de los que intentaban a toda costa no dejarme subir al poder e incluso podría llevar al país a la crisis después de dos años de desempleo y de muchos peligros para México (chequen las campañas del 2006, se llevarán una amarga sorpresa al ver que no solo no mejoró, si no que nos esta cargando el payaso y no precisamente Lagrimita)...
Sería una forma más sutil (y honesta) de sobresalir y de paso de decir lo que pienso. Tal vez no influya en la sociedad ni cambie al mundo, pero si de algo le sirve a alguien me daré por bien servido porque habré alcanzado la inmortalidad, esa inmortalidad que no tiene nada que ver con los libros de historia, pero que tiene cabida en el cambio de la forma de ser y pensar de una, dos o hasta tres personas (hasta eso no soy exigente). ¿Que porque quiero escribir? PORQUE QUIERO!!!
sábado, 7 de febrero de 2009
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Te inmortalizaste conmigo.
ResponderEliminarMe di cuenta que yo escribo por el mismo motivo. Soy egocentrico!y no me habìa dado cuenta.
Un saludo