
Me encuentro algo conmocionado por la noticia de que apenas el 23 de marzo se cumplen 15 años de la muerte de Luis Donaldo Colosio, el candidato a la presidencia de la república mexicana para las elecciones de 1994.
La verdad es algo de lo que nunca tuve pleno conocimiento… y de lo que, si no mal recuerdo, en algún momento dije que iba a hablar… hoy es el día.
¿Por qué ahora? Porque ya tengo más conocimiento de todo ese asunto, así como también quiero tomar un tópico al que le traía ganas desde hace rato. A los tributos, y por consiguiente, a las mitificaciones ineludibles.
Y es que la historia está plagada de este tipo de mitos. De los primeros que recuerdo, eran todos de índole religiosa. Había uno en particular que me dejaba pasmado: Un tal Elías
Ese sujeto, según el libro más leído del mundo, era algo así como un profeta que, como era obvio, tenía pacto con Dios y compañía, se encerró en una cueva y unos cuervos le proveían de comida y bebida (desde entonces, cuando tengo hambre, veo con ilusión cuando se acerca uno de esos corvus corax)
Porque siendo sincero, para mí nunca pasó de un tipo raro que, como hasta ahora, fue tomado como algún tipo de ente extraordinario y ¡zaz!... se hizo llamar profeta y ahora aparece en el libro de libros, según su propia etimología… Un proceso de mitificación ineludible
Y es que si lo vemos, es ineludible que te hagan mito, siempre y cuando pase uno por un proceso ya delimitado: Primero debes ser alguien medianamente reconocido… después se necesita una muerte trágica y/o inexplicable (la cual es LA MÁS IMPORTANTE)… y después un trabajo mediático en el que aparecerás hasta en la sopa (y miren que Elías sigue apareciendo)
He ahí el proceso de cómo los Morrison, los Cobain, los Colosio, los Rockdrigo han pasado al salón de la inmortalidad. Porque tuvieron muertes trágicas y, en el caso de Colosio, aún mas inexplicables.
Porque en realidad el objetivo de éste escrito es en particular por Luis Donaldo Colosio, no es mi afán meterme a si Rockdrigo murió muy cagadamente y que su calidad musical, al menos para mí, no es buena… como tampoco lo es que para mí Cobain no murió por suicidio y que Jim Morrison no murió, aprendió a hablar español y se transformó simplemente en un español de apellido Bunb… Bunb… Bueno… ¡No recuerdo! (evidentemente esto es ironía)
La verdad yo quiero destacar que Colosio es un caso especial, porque aún muchos insisten que de haber vivido se hubiera hecho como cualquiera de los presidentes priístas que hasta ese entonces habían gobernado… cosa en la que estoy en desacuerdo
¿Por qué? Porque Colosio no era un candidato al que se tenía acostumbrado al pueblo mexicano. De entrada sabían todos que iba a ganar el candidato que fuera, siempre y cuando fuera del PRI, de la misma manera que NUNCA se atacaba al sistema en turno en campaña (ya después era otra cosa), cosa que si hizo el buen Colosio.
Ahora bien, si el prometía un cambio radical, una limpieza al sistema “deteriorado” de gobierno… ¿Le convenía al entonces presidente Salinas? Definitivamente no.
¿Qué hacer cuando al cachorro que has criado durante un buen tiempo para que te cuide la casa te sale con que anda ladrándote y mordiéndote aún antes de que abandones la misma? Te hace enojar… y en algunos casos extremos en los que no puedes permitir que te hagan eso decides regalarlo o matarlo… y algo me dice que a Colosio nunca intentaron regalarlo a nadie.
Y es que no me gusta especular, pero solamente eso de que se pusiera al brinco antes de ser presidente explica su repentina muerte. ¿Enemigos? Pues solo los otros candidatos, los cuales ya sabían que no iban a ganarle al poderosísimo PRI de aquellas épocas… dudo que intentaran algo tan estúpido como matar al candidato…
Bueno… les dejo esa reflexión para que tengan algo que platicar en sus círculos… no quiero abarcar todo el tema. El asesino y sus “motivos” ya se los dejo de tarea…
Porque recuerden que si queremos un cambio, debe empezar por nosotros. De abajo para arriba como todo buen movimiento de revolución social. ¿Estamos?
